IDENTIDAD Y CULTURA

    

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En los últimos años en Colombia, la sociedad ha experimentado grandes transformaciones gracias a la confluencia de diversas culturas, ideas, sentimientos, religiones y posturas políticas. Estos cambios han sido mediados y consolidados a través del diálogo, herramienta fundamental para alcanzar logros y acciones emancipadoras. Gracias a este diálogo, se ha dado voz a quienes han luchado incansablemente, abriendo paso a nuevos caminos que dan continuidad a la lucha, consolidando los logros alcanzados. El diálogo ha permitido establecer relaciones equitativas, basadas en la igualdad, donde la comunicación asertiva, como mediadora garantiza que todos los participantes sean escuchados, respetados, valorados y no sean juzgados por su forma de pensar.

    La participación ciudadana en los ámbitos educativo, social y político es fundamental para comprender la realidad social desde una perspectiva local hasta global. Esta participación impulsa la inclusión social, un factor clave para reconocer las necesidades de la población e identificar las medidas necesarias para alcanzar la igualdad de oportunidades dentro de las aulas de clase y en la sociedad.

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   La inclusión social implica el respeto a la diversidad y el reconocimiento de que todas las personas, independientemente de sus diferencias sociales, económicas o culturales, tienen el derecho a participar plenamente en la sociedad. Esta igualdad de oportunidades beneficia especialmente a aquellos grupos que requieren protección especial o están en riesgo, por motivos de religión, raza, minorías, etnia, personas con discapacidad, desplazados o sectores más vulnerables.

    La vulnerabilidad actual ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de que los gobiernos y las instituciones educativas implementen acciones pertinentes que respondan a las necesidades reales de toda la población, en especial en los estudiantes, especialmente de aquellos grupos que requieren protección especial por su origen o etnia, por ejemplo. Estas acciones deben garantizar su protección y bienestar dentro de las comunidades educativas y sociedad.
                                       
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    En la sociedad, la formulación de políticas públicas juega un papel crucial en este proceso. En este ámbito, el Estado, la educación y los actores sociales deben trabajar en conjunto para influir en la toma de decisiones, permitiendo así la planificación y ejecución efectiva de estas políticas.

    Como señala Santa María, la concentración y participación activa de los agentes educativos y actores sociales en el campo educativo son fundamentales para establecer políticas institucionalmente legítimas, particularmente en lo que respecta a la inclusión como un proceso continuo y permanente en el sistema educativo. (2021, p. 332)

    El sistema educativo ha desarrollado una herramienta crítica y emancipadora que invita a la reflexión sobre parámetros como la clase social, la identidad cultural-religiosa y el género (Pibaque, M., 2012, p. 156). Esta herramienta fortalece las interacciones entre los diferentes sujetos de manera respetuosa y enriquecedora, buscando la transformación social desde el fortalecimiento de la identidad, la autoestima, los conocimientos y los saberes.

    Para lograr esto, se requiere que los sujetos sean autocríticos y se ubiquen entre dos culturas, la propia y la otra, generando una interrelación y un pensamiento más crítico y equitativo (Pibaque, M., 2012, p. 157). Todo este proceso transformador se da gracias a la interculturalidad, instrumento mediador que facilita la igualdad, en especial en personas de diferentes etnias en la Sociedad.

    Colombia, enfrenta el reto de abordar la desvalorización y el desconocimiento de su diversidad. Como bien señala Morales (2018), "la diversidad étnica como contenido... no recibe un tratamiento adecuado en el proceso de enseñanza, y más concretamente, la forma como se representa la diversidad" (p. 34). Esta realidad pone en riesgo la identidad nacional, pues la diversidad étnica es un pilar fundamental del patrimonio cultural colombiano.

    La diversidad étnica no es solo un rasgo distintivo de Colombia, sino que constituye su patrimonio cultural, es la base de sus tradiciones, lenguas y realidades. Por ello, es relevante que el Estado asuma un rol activo en la protección y promoción de esta diversidad desde la implementación de políticas públicas.

    Lo anterior requiere replantear la forma de cómo se aborda la diversidad étnica en la educación, la cultura y la sociedad en general desde las políticas públicas donde el respeto y la valoración de las diferentes culturas, promoviendo el diálogo intercultural y la inclusión se debe fomentar.

    El diálogo intercultural, enmarcado en un enfoque étnico-diferencial, surge como herramienta fundamental para reconocer y valorar la diversidad étnica y cultural. Este enfoque, tal como lo indica la Corte Constitucional (2020),"toma en cuenta la diversidad étnica y cultural, además de las particularidades especiales que caracterizan a determinados grupos étnicos, logrando brindar una protección diferenciada basada en dichas situaciones específicas de vulnerabilidad, como en el caso de las comunidades afro, negras...". (p. 5).

    Cuando la comunicación está libre de discriminación, crea un espacio seguro para que las personas expresen sus opiniones, necesidades y propuestas de manera efectiva y abierta. De este modo, se sienten valoradas e incluidas, promoviendo así procesos de inclusión intercultural.

    La comunicación asertiva se da en un ambiente de respeto y empatía, tiene el poder de transformar realidades y abrir paso a la liberación. Un claro ejemplo de ello es la Ley 70 de 1993, una ley nacida del diálogo asertivo y que resume las necesidades de la comunidad afrodescendiente en acciones concretas. Esta ley, como bien afirma Cristóbal Caicedo, "recoge todo el sentimiento de emancipación e igualdad" (Cámara de representantes, 2023), reconociendo y valorando la riqueza cultural propia de este grupo poblacional.

    Este diálogo asertivo desde la ley 70 permite filtrar e identificar la identidad de la comunidad afrodescendiente, marcada por tradiciones y costumbres ancestrales que la distinguen de otros grupos. Este proceso de reconocimiento es fundamental para combatir el etnocentrismo blanco-mestizo que, como señala Caicedo, ha relegado a la marginalidad a estas comunidades.

    La lucha por la reglamentación efectiva de la Ley 70 continúa, y la comunidad afrodescendiente sigue firme en su propósito de erradicar el racismo sistemático. Como bien expresa Caicedo, "la lucha contra el etnocentrismo blanco-mestizo continúa, su próxima batalla será la reglamentación de dicha ley. Por eso seguiremos cantando, bailando, estudiando y luchando" (Cámara de representantes, 2023).

    En vistas de todo lo anterior, el diálogo intercultural emerge como una herramienta indispensable para el reconocimiento y la valorización de la diversidad. Este enfoque permite brindar una protección diferenciada a grupos vulnerables, como las comunidades afrodescendientes, indígenas y otras minorías.

    La comunicación asertiva, basada en la escucha activa y la empatía, es esencial para facilitar el intercambio de ideas y perspectivas desde diferentes culturas. Esta comunicación debe ser libre de discriminación y lenguaje discriminatorio para crear un espacio seguro donde las personas puedan expresar sus opiniones, necesidades y propuestas de manera efectiva.

    Políticas como la Ley 70 de 1993 son un ejemplo de la solidificación del diálogo asertivo, pues resumen las necesidades de la comunidad afrodescendiente en acciones concretas. Esta ley constituye un modelo de cómo el diálogo intercultural y la comunicación asertiva pueden transformar realidades y abrir paso a la inclusión.

    En este contexto, la visibilización de las diversas identidades étnicas y culturales presentes en Colombia se convierte en un elemento crucial para la construcción de una sociedad más justa, equitativa e inclusiva. El diálogo intercultural, la comunicación asertiva y la implementación de políticas públicas con enfoque étnico-diferencial son herramientas fundamentales para alcanzar este objetivo.


Referencia

Berrio, M., Espitia, J., Ferrari, C., González, J. I., Hernández, I., Tassara, C., Varela, D., Villabona, J., y     Zafra, G. (2020). El plan nacional de desarrollo 2018-2022, “Pacto por Colombia, pacto por la                 equidad”. Reflexiones y propuestas. Revista de Economía Institucional, 22(43), 195–222.

Morales, M. (2018) Comunicación intercultural: una apuesta por las competencias ciudadanas para la        inclusión en ambientes de diversidad. Universidad Tecnológica de Pereira. 1-179

Pibaque, M. et al. (2018). La dinámica educativa intercultural y la inclusión educativa. Revista           Lasallista de Investigación, 15(2), 153-168.

Perasso, P., Christian, C. y Carvajal, D. (2019). Aprendiendo a hacer conservación-participativa:       contribuciones de la antropología social. Revista Austral de Ciencias Sociales, (35), 239-260.

Rojas, A.(2020) Diversidad Pluralismo. Corte Constitucional República de Colombia. 1-45

Santa María, H. et al. (2021). Política educativa en América Latina. Revista Innova Educación, 3(2),         321-334.

Pibaque, M. et al. (2018). La dinámica educativa intercultural y la inclusión educativa. Revista       Lasallista de Investigación, 15(2), 153-168.

 

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